lunes, 20 de noviembre de 2006

Tetsuo


En esta película, de Shinya Tsukamoto, se trata la relación entre la máquina y el hombre, de cómo la tecnología se introduce en la vida humana y se acaba adueñando de ella. De esta manera se establece una analogía entre la tecnología y la enfermedad, como si se tratara de un virus que se propaga y destruye cualquier vestigio de vida.
Este es un concepto que también se trata en otras películas como Akira, Crash o Videodrome. En Crash, de David Cronenberg, los protagonistas utilizan la tecnología como estimulo sexual, de manera enfermiza, provocando accidentes de coche, donde la tecnología y el dolor les llevan a un estado de excitación sexual.
Este argumento trata una cuestión actual como es la introducción cada vez mayor de la tecnología en nuestras vidas, llevando esta situación al extremo de que las máquinas son quienes nos acaban controlando, un tema ya tratado en Metrópolis, de Fritz Lang. Para llegar a este punto extremo y exagerado haría falta un desarrollo de la tecnología al que actualmente no hemos llegado. Ni siquiera la llamada inteligencia artificial es tan inteligente como para que podamos ver algo similar. Lo que sí que podemos percibir es una dependencia patológica de las nuevas tecnologías, pero esto es algo provocado por nosotros mismos, no hay que confundirlo con una sublevación de las máquinas, ya que estamos bastante lejos de poder verla.

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